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 DR. LUIS GUILLERMO ALFONSÍN
El Dr. Luis Guillermo Alfonsín quedará sin duda en el recuerdo de los radiólogos argentinos como uno de los especialistas de mayor relevancia en el medio, ya que en su vida profesional le dedicó muchas horas a la docencia y a nuestra querida Sociedad Argentina de Radiología (SAR).

Durante su larga trayectoria, recorrió las distintas etapas de la Radiología, una especialidad ciertamente cambiante para los médicos de su generación.
Perteneció a ese grupo de incansables que no se amedrentó ante el cambio tecnológico y se mantuvo siempre actualizado, a la luz de los nuevos horizontes que se abrían.

Finalmente, focalizó su labor docente en el área del Diagnóstico por Imágenes Mamarias, donde se destacó por su actividad en el Hospital Francés de Buenos Aires.
Allí, coordinó el curso de imágenes mamarias, dirigido por el Profesor Dr. Gustavo Saubidet, en  septiembre de 2005, entre otras tantas actividades académicas y docentes.

Además, participó, junto al Dr. Saubidet, en la formación de numerosos profesionales y colaboró en la coordinación y programación científica de las Jornadas Francófonas de Radiología, organizadas durante muchos años en el marco del Congreso Argentino de Radiología.

Luis Guillermo Alfonsín nació el 30 de agosto de 1937 en la ciudad de Chascomús (Buenos Aires, Argentina). Allí, cursó sus estudios primarios, pero la carrera de Medicina la hizo en la Universidad de Buenos Aires, donde se graduó en 1967. Junto a la que sería su compañera de toda la vida, Mercedes M. Ochoa, construyó una hermosa familia, cumpliendo el sueño de tener cuatro hijos.

A lo largo de su biografía, fue médico concurrente, interino y de planta permanente en el Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Municipal de Oncología y también estuvo a cargo del Servicio de Radiodiagnóstico del Policlínico Ferroviario de Boulogne y del Policlínico Ferroviario Central. Además, fue médico asistente del Servicio de Radiodiagnóstico en el Hospital Sirio-Libanés y del Servicio de Radiodiagnóstico en el Hospital Militar de Campo de Mayo.

Ocupó el cargo de Jefe, tanto en el Servicio del Hospital Militar Central como en la División de Radiología del CEMIC, y también se destacó en el Servicio de Diagnóstico por Imágenes y en el Departamento de Educación Profesional y Técnica del Policlínico Bancario. Finalmente, fue médico adscripto en el Servicio de Radiología del Hospital Francés, donde tuvo una amplia participación en numerosos trabajos publicados en la revista Síntesis y en distintos cursos y congresos. Su artículo “Carcinoma mínimo, evaluación diagnóstica y propuesta terapéutica” recibió el primer premio en el III Congreso de Mastología dentro del tema “Aportes al Diagnóstico y Tratamiento en Mastología”.

En la Sociedad Argentina de Radiología, fue miembro de la Comisión Directiva durante varios períodos y también se desempeñó a lo largo de muchos años como jurado en los Premios de la SAR.

El Dr. Alfonsín se destacó siempre por su profesionalismo, idoneidad y valores morales, por lo que su labor quedará como ejemplo para las generaciones futuras. En un merecido homenaje a su trayectoria, la SAR le otorgó, en la ceremonia inaugural del 56º Congreso Argentino de Radiología, el diploma de Miembro Honorario Nacional de la Sociedad Argentina Radiología.

En lo personal, se ha ido un amigo de muchos años y un gran compañero de ruta en la actividad científica y societaria. Juntos hemos compartido momentos inolvidables de la vida profesional, aprendiendo, coordinando, enseñando y participando en eventos nacionales e internacionales. Con la partida de Luis Alfonsín se va, además de un amigo, un caballero de la Radiología Argentina que recordaremos por siempre.

Dr. Luis Enrique Moreau
Ex. Presidente de la Sociedad Argentina de Radiología
Coordinador del Capítulo de Mama de la SAR

 

 

Despedir al amigo Héctor Nito Bustos
Murió Nito. Así de escueto y real era el mensaje que me mandó Cristina, su esposa, el sábado 9 de junio de 2012.

Ya se ha dicho mucho sobre él y se ha valorado todavía más su papel en la Radiología, por lo que yo simplemente voy a hacer algunas reflexiones personales y contar algunas pocas cosas que, a lo mejor, todavía se desconocen.
Tenía mi misma edad, empezó la residencia en el Hospital Italiano cuando yo la empezaba en el Hospital Córdoba, y ambos teníamos de jefe al Dr. Roberto Boher, un gallego sabiondo, conciliador y también calentón.

Algunos, por desgracia, heredamos de aquel jefe su carácter calentón, pero Nito heredó el espíritu conciliador y reflexivo.

De su viaje a Francia trajo la idea de hacer un Congreso de Radiología en Córdoba. En ese momento, vinieron profesores franceses, nos metimos en una salita en un Hotel de Carlos Paz (donde cada diez minutos sonaba el teléfono pidiendo alojamiento) y, ahí, junto a 100 colegas realizamos aquel primer encuentro. Hoy ya vamos por el XIV Congreso y contamos con 1200 inscriptos, pero ciertamente él fue quien marcó el camino y abrió el sendero.

En otra ocasión, hace ya como 12 años, por diversas razones perdí mi trabajo y ese mismo día él me llamó y sin consultar a nadie me dijo: “Mañana a las 8 en el servicio de Rayos del Italiano con guardapolvo. Necesitamos ayuda en Radiología Digestiva”. Es que Nito era así, hablaba poco, pero cuando abría la boca emitía una sentencia.

Cuando lo veías y le preguntabas cómo andaba, él siempre contestaba: “Básicamente bien”. Sin embargo, las últimas veces que lo vi por supuesto no le pregunté cómo estaba, a él no le gustaba mentir.

Era radical, del partido radical, por herencia y convicción. Votó a los radicales hasta en aquella elección que sacaron sólo el 3% de los votos. De todos modos, entre nosotros, no discutíamos de política.

Otro cosa que recuerdo es que cada vez que nos juntábamos a cenar y a saborear ricos vinos, tenía un grave defecto: le gustaba el vino blanco torrontés con mucho hielo y soda. Tanta era su afición que un día quisimos agasajarlo con un Luigi Bosca Chardonnay y, al servirle una copa, él (lamentablemente) pidió un vaso, hielo y soda.

Toda su vida luchó por la unión de todos los radiólogos argentinos, haciendo muchas veces la vista gorda en las cosas que no le gustaban. Como ya dije, tenía un carácter conciliador sin, por ello, abandonar sus principios.

Murió el Nito. Su ausencia deja un vacío en su familia, en la Cátedra, en el Servicio y en todos los radiólogos que supimos conocerlo. Nosotros seguiremos en la lucha.

Chau Nito. Te queremos.
Dr. Ricardo Videla
Hospital Italiano, Córdoba

 

 

Dra. Gloria E. Díaz
El 18 de diciembre del 2011 la radiología argentina perdió a una de sus más grandes representantes.

Luego de una larga enfermedad, llevada
con el mayor estoicismo y entereza, falleció la
Profesora Dra. Gloria E. Díaz. Todos la conocimos como GLORIA.
No se necesitaba decir más. Su extensa y fructífera trayectoria en el Ex Hospital Rawson como Jefa de Angiografía y en el Hospital Ramos Mejía como Jefa de la División Radiodiagnóstico dio lugar a toda una generación de médicos radiólogos de distinguidísima actuación en nuestro medio y en el exterior.

Ellos, formados bajo su supervisión, fueron testigos de su ejemplo y del enorme caudal de conocimientos que brindó sin ningún tipo de egoísmos….Siempre recuerdo una frase que le escuché decir varias veces: "El conocimiento no tiene dueño, tenemos la obligación de transmitir todo lo que sabemos o aprendemos para formar a las nuevas generaciones".

GLORIA nació en un pequeño e ignoto pueblito de Entre Ríos, cercano a Concepción del Uruguay. Su padre, maestro y director de escuela, la inició tempranamente en la lectura y
determinó esta afición que la acompañaría hasta su muerte.

Con GLORIA se podía tener la más profunda y estimulante conversación sobre ópera, arte, cine, historia y muchos temas más, ya que sus lecturas y estudios trascendían la medicina y
la radiología. Su ánimo de saber y placer por el conocimiento no la abandonaron nunca.
A los 15 años egresó como Maestra Normal Nacional de la Escuela Normal de Concepción del Uruguay. Sin embargo, el pueblo natal no colmaba sus expectativas, por lo que, siendo
muy joven, se trasladó a la Capital Federal. Sus primeros trabajos se desarrollaron en el Hospital Rawson: fue administrativa, técnica radióloga y docente del Primer Instituto dedicado a la enseñanza de Técnicos Radiólogos, en el que se otorgaba el título de Ayudante de Radiología; simultáneamente estudiaba Medicina. Al finalizar la carrera, su alto promedio le permitió acceder a una beca de perfeccionamiento en París (Francia), donde se dedicó a las cardiopatías congénitas.

Durante dos años, trabajó con los mejores maestros de la época, especializándose en Angiografía, y al volver a Buenos Aires, se incorporó al Hospital Rawson bajo las órdenes de uno de los más grandes radiólogos de su época, el Dr. Manuel Malenchini, jefe del Servicio Central de Radiología y del Departamento de Radiología en el Instituto Modelo.

Sus colegas del Rawson fueron y son reconocidos radiólogos de nuestro medio (Dres. Martella, Gotta, Rostagno, Volpachio, Palau, Spina, Eyheremendy, entre muchos otros).
En el transcurso de esos años, GLORIA fue madre de tres hijos (dos de los cuales siguieron sus pasos en la radiología).

En 1978, luego del ominoso desmantelamiento del Hospital Rawson, los grupos de trabajo (y, sobre todo, grupos humanos) más prestigiosos de la medicina argentina debieron emigrar
a otros hospitales. GLORIA fue designada médica de planta del Hospital Ramos Mejía y dos años después obtuvo por concurso el cargo de Jefa de la División Radiodiagnóstico.
Además, fue profesora titular por concurso de Diagnóstico por Imágenes, en la Facultad de Medicina de la UBA, y presidenta de la Sociedad Argentina de Radiología (SAR) en el período 1983-1984 (primera y única mujer hasta la fecha elegida para ese cargo). Durante su mandato, se logró instituir la beca Gevaert, la cual ha facilitado, a lo largo de todos estos años, la formación de jóvenes radiólogos en centros de excelencia del extranjero.

En 1994 fue designada Maestra de la Radiología Argentina, convirtiéndose en la única radióloga mujer –hasta la fecha- que ha recibido esta distinción en nuestro país. A su vez, fue autora de cientos de trabajos y merecedora de múltiples premios y reconocimientos nacionales e internacionales.

En ocasión de su designación como Maestra de la Radiología, el Dr. Román Rostagno dijo en su discurso: “Gloria era y es distinta a todos. Trataré de describirla. Siendo ella muy joven, se destacaba su personalidad carismática y avasallante. Su reaparición en el Servicio del Rawson, ya vuelta de París, fue impactante. La seguridad en sí misma, en sus conocimientos y su actitud contestataria le valieron serios roces con el Dr. Malenchini. Luego de la muerte de éste, comenzó una nueva era en el Rawson bajo el brillante interinato del Dr. Mario Martella. Gloria fue la encargada del sector Angiografía, coincidiendo con el desarrollo de esta técnica en el mundo. Se entregó de lleno a esta disciplina y la desarrolló hasta la obsesión.

Ninguno de los que convivieron en el Servicio olvidará a Gloria, casi ‘a caballito’ del paciente, con el cigarrillo encendido en la boca, mirando por el visor del seriógrafo, insistir e
insistir hasta cateterizar el ostium deseado. Fue esa etapa del servicio la que catapultó a un sinnúmero de especialistas al reconocimiento de sus pares. No hubo secretos. Se afianzó y
generalizó lo que habían aprendido los discípulos de Malenchini y se constituyó lo que se dio en llamar ‘La Escuela del Rawson’, donde Martella y Gloria lideraron en una simbiosis
perfecta, cada uno con su estilo. El lema era trabajo y estudio, y quien no aceptaba este ‘modus vivendi’ era un ciudadano de segunda”.*

GLORIA, fue mi maestra y mi modelo de profesional médico. Su honestidad, su fuerza de voluntad, energía, carácter y su vocación docente determinaron que una legión de discípulos
hoy la recuerden con respeto, cariño y admiración. Esta mujer, que supo sobrellevar las situaciones más difíciles, siempre mantuvo la dignidad y fortaleza ante todas las circunstancias
de la vida. Su razonamiento brillante y su inigualable capacidad de trabajo no opacaron nunca su conducta ética, su honestidad y fidelidad a su entorno de confianza. Así, me
sumo a las palabras del Dr. Rostagno, agradeciendo a la vida haberla conocido.

Dra. María del Carmen Binda
Jefa de la División Radiodiagnóstico del Htal. Ramos Mejía

* Dr. Román Rostagno. Discurso en ocasión de su nombramiento
como “Maestra de la Radiología Argentina”.


 

Prof. Dr. Luis Méndez Collado ( Lucho) (1926-2007)
Q.E.P.D.

En el Cielo debe haber un rincón para los radiólogos que hicieron de su vida un ejemplo de hombría de bien, de sensatez y equilibrio, de ayuda al prójimo, de honra a la amistad. También allí nuestro querido Lucho debe haber sido recibido con los brazos abiertos, tal como fue recibido en su etapa terrenal en todos los lugares y ambientes que frecuentaba.
Su voz clara y bien modulada emitía opiniones que más que un parecer sonaban a sentencia, había muy poco espacio para discutirle a pesar de que respetuosamente escuchaba inclusive a colegas más jóvenes e inexpertos.
 
 
Se fué un Maestro de la Medicina Argentina y tuvimos la suerte de que fuera un Radiólogo amigo de todos los que pudimos disfutar de su amistad y compañía.
Había nacido en San Miguel de Tucumán el 21 de junio de 1926, cursando estudios secundarios en el Colegio Nacional donde se graduó de Bachiller. Realizó la carrera de Medicina en la Facultad de Medicina de Córdoba, obteniendo su título en 1951. Con profundas raíces tucumanas, se casó con María Elena Uriburu, una dama cordobesa, amiga y confidente, que lo acompañó hasta su muerte, en junio del 2001.
Esta relación confirmó el antiguo dicho “Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”, pues fue su compañera y la compinche en la crianza de sus siete hijos, los que le dieron la alegría de 25 nietos y 3 bisnietos.

Comienza su aprendizaje de la Radiología con los Dres. David Caro y Savino Di Rienzo, pioneros de la radiología moderna en la Argentina, en la ciudad de Córdoba, siendo nombrado Ayudante Menor y luego Ayudante Mayor en la Cátedra de Fisiodiagnóstico y Fisioterapia -hoy Radiología- de la Facultad de Medicina de la Universidad de Córdoba.

De regreso a Tucumán en el año 1951 comienza a desarrollar su actividad en la especialidad con su maestro y tío, y posteriormente socio, el Dr. Julio Méndez Valladares, quienes, junto con Dr. Lidoro Figueroa, fundaron una institución de prestigio que hoy lleva el nombre de “Dr. Julio Méndez Valladares”.

En el año 1953 ingresa como Jefe de Trabajos Prácticos en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán, recientemente creada, donde desplegó su actividad docente, hasta jubilarse como Profesor Titular en noviembre de 1987. A la hora de su muerte era Profesor Plenario de la Facultad de Medicina de la U.N. de Tucumán.
Fue Miembro Fundador del Colegio Argentino de Médicos Radioterapeutas, Miembro Titular del Colegio Interamericano de Radiología , de la Sociedad Argentina de Radiología, que, en el 2006, le otorgó Medalla de Oro en “Mérito a la Trayectoria”, resumiendo en ella toda una vida entregada profundamente a la especialidad.
Fue Presidente de la Sociedad Tucumana de Radiología y de la Federación del NOA Radiológico y tuvo una activa participación en cursos de posgrado, trabajos de investigación y participó en incontables eventos de la especialidad en la Argentina y en el exterior. Fue autor de numerosas publicaciones científicas.

Apoyado y estimulado por sus cuatro hijos médicos fundó el Centro Radiológico “Luis Méndez Collado”, desarrollando sus actividades en el mismo desde el 19 de abril de l990. A partir de 1993 se desempeñó como Director de la Residencia en Diagnóstico por Imágenes con aval de la Universidad Nacional de Tucumán, que se convirtió luego en la Carrera Universitaria de Especialización en Diagnóstico por Imágenes con Modalidad de Residencia.

Tenía un caminar pausado y tranquilo con sus dos brazos apoyadas en la parte posterior de su cintura, con una particularidad que era su andar silencioso. Llegaba a un grupo y se paraba en silencio para escuchar y luego sorprenderlos con un comentario constructivo. Sin que lo notaran, se paraba detrás de los jóvenes médicos informantes y, luego de escuchar los informes, sentenciaba: “Estimado, tiene que mejorar su expresión, hay que demostrar a los médicos lo que vemos”.
En el perfil de la personalidad científica, profesional y humana de Lucho, tal como lo llamaba casi todo el mundo, se destacan con especial fuerza la escrupulosa severidad intelectual con que procedía en sus trabajos, estando excepcionalmente dotado para la interpretación y la crítica histórico pedagógica, siendo sus análisis en este aspecto penetrantes y sugerentes, todo acompañado de un espontáneo y natural buen humor. Otro rasgo característico de su semblante profesional y humano fue el empeño sostenido con tenacidad por mantener sin fisuras la unión entre tradición e innovación, entre el saber y la vida. Su deseo de permanecer actualizado en todos los ámbitos es un verdadero modelo a seguir.

Soportó con extraordinario estoicismo y profunda resignación cristiana la enfermedad incurable que lo afectaba, diagnosticada por él mismo. Intentó mantener su actividad profesional sin desmayo hasta el fin.
Dio un ejemplo de su templanza cuando un grupo de estudiantes de medicina entró en su habitación para interrogarlo durante su internación en Buenos Aires. Luego de responderles con todo respeto, cuando los estudiantes comenzaron a evaluar sus estudios, Lucho les realizó preguntas, de las que no obtuvo muchas respuestas. Allí, con su natural espíritu docente, les impartió una sesión de ateneo explicando su propia enfermedad y los recursos del diagnóstico por imágenes.
Ni siquiera en sus últimos lúcidos días se dio por vencido y, a pesar de sus dificultades físicas cada vez mayores, siguió en contacto con los numerosos amigos que acudían a visitarle. Era un hombre afable y bondadoso que desdeñaba resueltamente la figuración y la solemnidad y, como buen cristiano, supo brindar a su prójimo todo lo que era y tenía según le dictaba la calidez de su corazón.
Falleció rodeado por el afecto de su numerosa familia el día 14 de enero de 2007.
 
Carlos A.Bruguera
Past-Presidente SAR

Dr Norman Ignacio Koremblit (Nicki)
 

Cuando aún no nos reponemos del hondo pesar que nos produjo la desaparición física del Dr.Luis Romero sufrimos el embate de la noticia de hoy (22/8/05) del fallecimiento repentino e inesperado del Dr. Koremblit el 20/08/05..

Quienes tuvimos la suerte de trabajar en muchos proyectos junto a El en el campo del diagnostico por imágenes, supimos de su dedicación y su aplicación al trabajo. Si Nicki aceptaba una tarea siempre supimos que ella iba a ser realizada en tiempo y forma y en el más alto nivel.
Sus metas de unir y elevar el nivel del area ecográfica dentro del diagnóstico por imágenes es un legado de los tantos que nos ha dejado.
Fueron muchos años trabajando juntos en los que sabíamos que podíamos contar con su mente organizada y su vocación de trabajo.
Norman hemos de sentir tu falta.
A Mirta y Familia mucho valor y adelante. Estamos juntos

Dr Ricardo E. Corona

Dr. LUIS ROMERO

Desde el 5 de julio no está más con nosotros en presencia física el querido Luis Romero. Quienes lo conocimos, lo quisimos y lo admiramos lo tendremos a nuestro lado para siempre. No lo veremos más pero estará siempre grabada en nuestra memoria su sonrisa pícara de muchacho bueno.

Porque más allá del brillante imagenólogo cuyos muchos logros profesionales todos los radiólogos argentinos conocemos, estuvo el ser humano que siempre tenía una palabra amable o una mirada cómplice que emanaba afecto.

Hasta siempre Luis.

Chau Negro.

 

DR. JUAN JOSÉ CARPINELLA

Egresado como Médico Cirujano de la Facultad Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba en 1964, obteniendo el Título de Especialista en Diagnóstico por Imágenes otorgado por el Consejo de Médicos de la Provincia en 1970 y homologado por la UNC en el año 1995 y la Aprobación del Educational Council for Foreing Medical Graduates. U.S.A

Desde el año 1969 se desempeña como Director médico del Consultorio Radiológico Conci-Carpinella y desde 1994, como Director y Docente de la carrera de especialización en Radiología y Diagnóstico por Imágenes del Consultorio, que depende de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, Categorizada “A” por la CONEAU.

Comenzó su trayectoria docente como practicante, ayudante y auxiliar docente de la Cátedra de Radiología y de Clínica Quirúrgica.
Fue designado para hacerse cargo del Departamento de Radiología de la primera Cátedra de Clínica Quirúrgica de la UNC.
Desde 1978 a 1983 y en los años 1986 y 1989 el Consejo de Médicos de Córdoba lo designa como Presidente del Tribunal Técnico para la recepción de exámenes de los aspirantes para optar por el certificado de Especialista en Diagnóstico por Imágenes.
Miembro Titular del Círculo Médico de Córdoba desde el 30 de Noviembre de 1966 hasta el presente.
Miembro de la Asociación Médica Argentina.
Miembro Titular de la de la Sociedad de Radiología de Córdoba (SORDIC) desde 1966 hasta el presente. Presidente electo para el período 87/88 y reelecto período 89/90. Miembro titular de la Federación Argentina de Asociaciones de Radiología, Diagnóstico por Imágenes y Terapia Radiante. FAARDIT.
Director I Curso Bianual de Diagnóstico por Imágenes organizado por la SAR 1985 Y II curso en 1986.
Vocal Titular de la Comisión Directiva de la Sociedad de Radiología. 1996/97.
Miembro del Comité de Pares de la CONEAU, para evaluar la carrera de Especialización en Diagnóstico por Imágenes de la Universidad de Buenos Aires, en el año 2008
En el año 2008 recibió un reconocimiento como Presidente Honorario de la SORDIC por su labor durante los períodos de presidencia.
 

Dr. JULIO LOUREIRO

 

Dr. ALBERTO BELINSKY

 
 
 
 
 
 
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